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MOVILIDAD & FLOTA

Puntos de recarga para empresas: criterios de elección

Potencia AC/DC, certificación IRVE, carga dinámica e infraestructura compartida: los criterios para elegir bien un punto de recarga y pilotar tu flota.

Electrificar una flota no consiste en comprar vehículos. Consiste en decidir cómo se recargan, cuánta potencia se toma del contador y quién paga el kilovatio hora. El punto de recarga no es más que un trozo de cobre y de electrónica. Lo que convierte la inversión en una palanca de gestión son las decisiones técnicas que la rodean. Esta guía las repasa con una mirada a diez años, no a la del presupuesto inicial.


Cinco criterios que hay que fijar:
  • Potencia ajustada al tiempo de inmovilización, no a la idea de que cuanto más, mejor.
  • Certificación IRVE del instalador, obligatoria por encima de 3,7 kW.
  • Carga dinámica (desconexión de cargas) para evitar una potencia contratada excesiva.
  • Conectividad OCPP para pilotar: kWh por empleado, topes de gasto, refacturación.
  • Coste total a diez años, no el precio del cargador por sí solo.
Potencia recomendada según el tiempo de inmovilización 8 h 4 h 1 h 20 min AC 7,4 kW Aparcado todo el día AC 11–22 kW Media jornada / rotación DC 50 kW DC 150+
Cuanto más tiempo pasa el vehículo parado, más basta una wallbox AC modesta. La corriente continua solo se justifica con rotación rápida o ventanas de recarga muy cortas.

La potencia, primer criterio: AC por la noche, DC para la rotación

Todo empieza con una pregunta: ¿cuánto tiempo permanece conectado el vehículo? Una furgoneta que duerme en el depósito de 19:00 a 7:00 dispone de doce horas. Una wallbox AC de 7,4 kW, que devuelve entre 30 y 40 km de autonomía por hora, carga una batería de 50 kWh a lo largo de la noche[1]. Subir a 11 o 22 kW trifásico acorta la ventana a 2–4 horas y compensa en cuanto los vehículos rotan a media jornada[2].

La corriente continua (DC) de 50 kW o más responde a otro caso: la ventana muy corta, la vuelta de un desplazamiento en la que el vehículo tiene que volver a salir en menos de una hora. Equipar el aparcamiento de los empleados con DC de 150 kW es un derroche: el punto de recarga cuesta de diez a veinte veces más que una wallbox, y el vehículo pasará la tarde conectado sin necesidad. La comparativa de precios por potencia cuantifica ese salto entre AC y DC.

Para recordar

La potencia sigue al tiempo de inmovilización, nunca al revés. Una flota que duerme diez horas en el mismo sitio se conforma con 7 kW AC. Sobredimensionar no acelera la recarga, porque el vehículo tiene su propio techo, y encarece tanto la instalación como la potencia contratada.

Certificación IRVE: un criterio innegociable a partir de 3,7 kW

Desde el decreto n.º 2017-26 de 12 de enero de 2017, toda instalación de más de 3,7 kW debe realizarla un electricista titular de la cualificación IRVE, emitida por Qualifelec o AFNOR[3]. Una obligación que condiciona también la conformidad ante el asegurador y el acceso a las ayudas públicas.

En la práctica: pide la mención IRVE antes de firmar y exige el certificado de conformidad al final de la obra (con el número Qualifelec incluido). Un instalador sin certificar que coloca un punto de 22 kW entrega una instalación fuera de la ley: si hay un siniestro, la aseguradora puede apoyarse en ese defecto para rechazar cualquier cobertura. Al delegar en un operador (CPO), es él quien asume esa responsabilidad.

Carga dinámica y desconexión de cargas: pilotar la electricidad en lugar de sobredimensionarla

Error frecuente: calcular la potencia del acometido como la suma de los puntos de recarga, por ejemplo diez wallbox de 22 kW y, por tanto, 220 kW que contratar. Es falso, y es justo lo que corrige la carga dinámica: un supervisor software reparte la potencia entre los puntos según el contrato y el consumo del edificio. Los puntos reducen su caudal cuando el edificio tira de corriente y aceleran por la noche[4].

La desconexión de cargas, que corta o limita determinados puntos, completa el dispositivo para evitar que salte el interruptor general. Ganancias concretas: una potencia contratada más moderada, sin penalizaciones, y la posibilidad de añadir puntos sin reforzar sistemáticamente el cuadro eléctrico. Condición técnica: que los puntos dialoguen con el supervisor mediante el protocolo OCPP (Open Charge Point Protocol), estándar de facto de la comunicación punto-software[5]. La norma IEC 15118 gestiona el intercambio entre punto y vehículo y abre la vía al Plug & Charge y después al V2G[6].

Punto de vigilancia

Todo punto de recarga comprado en 2026 debe ser compatible con OCPP y aceptar actualizaciones a distancia. Un punto «mudo» te priva de la carga dinámica, de la facturación por usuario y de la visibilidad sobre los kWh. Reproduce en eléctrico la dispersión que se combate con las tarjetas de combustible.

Conectividad y pilotaje: ¿quién paga cada kilovatio hora?

Un punto conectado convierte la recarga en un dato pilotable, igual que una tarjeta de combustible convierte un depósito en un apunte contable. La identificación se hace mediante etiqueta RFID, aplicación o tarjeta interoperable. Cada sesión queda registrada con fecha y hora, asignada al conductor y exportada al software de gestión. Imprescindible en cuanto se presta el vehículo con uso mixto empresa/personal o se refactura la recarga a una entidad distinta.

Sin pilotaje, llega una factura global sin desglosar los kWh. Con él, asignas cada recarga, pones topes de gasto y aíslas los usos personales. La plataforma de gestión de flotas de Greenway recupera estos flujos igual que el combustible o el peaje: coste de movilidad consolidado para la dirección financiera, sin un silo junto al silo de la gasolina. Una tarjeta de combustible multired combinada con la recarga cierra el círculo en la red pública.

Mutualización y obligación LOM: equipar, no sobredimensionar

Primero, el marco: la Ley francesa de Orientación de las Movilidades (LOM) impone a los aparcamientos de empresa de más de diez plazas un preequipamiento eléctrico (acometida, recorrido de canalizaciones, reserva de plazas) en el 20 % de las plazas en terciario y en el 10 % en los conjuntos comerciales, en cuanto se toca la instalación eléctrica del aparcamiento[7]. Preequipar no significa instalar puntos por todas partes, sino preparar el terreno para añadirlos a medida que avance la electrificación.

En un polígono de actividades, varias pymes comparten una infraestructura gestionada por un operador que instala, explota y factura por kWh. Cada empresa se identifica con una tarjeta interoperable y recupera su consumo. El modelo desplaza la inversión hacia un coste de uso. Para una flota que mantiene el control, la compra sigue compensando, y la tarjeta de movilidad y recarga juega el mismo papel que la etiqueta de aparcamiento.

Coste total: el cargador por sí solo no dice la verdad

Una wallbox AC de 22 kW cuesta entre 1.000 y 1.700 € sin IVA. Instalada, certificada, con acometida y conectada, sale más bien a 3.000–4.500 € sin IVA por punto. Una DC de 50 kW instalada supera los 30.000 €, obra civil y refuerzo incluidos. El coste de uso se mide con el tiempo: la electricidad dedicada a la recarga se beneficia de un IVA reducido del 5,5 %, y un kWh «privado» sale más barato que un kWh en la red pública[8].

Para evaluar bien, mira cuatro líneas en lugar del precio de catálogo: la inversión inicial (punto, instalación, refuerzo), la suscripción, el coste del kilovatio hora a lo largo de la vida del equipo y el coste software (licencias o suscripción al operador). A diez años, el horizonte típico de amortización, son la suscripción y el coste de uso los que más pesan, mucho antes que el precio de compra. El libro blanco de la movilidad empresarial vuelve a situar la recarga en su contexto.

Preguntas frecuentes

¿Qué potencia para un punto de recarga de empresa?

Según el tiempo de inmovilización: un vehículo que duerme por la noche se conforma con una wallbox AC de 7,4 kW. Una rotación a media jornada pide 11 o 22 kW trifásico. Reserva la DC rápida (50 kW o más) para flotas intensivas o recargas de paso[2].

¿La certificación IRVE es realmente obligatoria?

Sí. Desde el decreto n.º 2017-26, todo instalador de un punto de recarga de más de 3,7 kW debe poseer la cualificación IRVE (Qualifelec o AFNOR)[3]. Sin ella, la instalación no es conforme, el asegurador puede prevalerse de ello y las ayudas públicas quedan fuera de alcance.

¿Qué es la carga dinámica en un punto de recarga?

Un supervisor software que reparte en tiempo real la potencia entre los puntos conectados, según el consumo del edificio y el contrato de acometida. Evita sobredimensionar la potencia contratada y pagar penalizaciones[4].

¿Qué significa OCPP para un punto de recarga de empresa?

OCPP (Open Charge Point Protocol) es el protocolo abierto de comunicación entre el punto de recarga y el software. Condiciona el pilotaje a distancia, la facturación por usuario y la compatibilidad entre marcas[5]. Sin OCPP, ni carga dinámica ni refacturación individualizada.

¿Está obligada una empresa a preequipar su aparcamiento?

La LOM impone un preequipamiento a los aparcamientos de empresa de más de diez plazas: 20 % en terciario, 10 % en los conjuntos comerciales, en cuanto se toca la instalación eléctrica del aparcamiento[7].

¿Cuánto tarda en amortizarse un punto de recarga de empresa?

En torno a diez años en uso empresarial; la diferencia de precio del kWh entre la recarga privada y la red pública acelera el retorno de la inversión para una flota que rueda mucho[8].

Artículo marco. Esta guía forma parte de nuestro libro blanco de la movilidad empresarial.

Referencias

  1. car2plug, Diferencias entre puntos de 3,7 / 7,4 / 11 / 22 kW: tiempos de recarga de una batería de 40–50 kWh. car2plug.com. ↩
  2. Freshmile, Guía 2026: potencia de un punto de recarga en empresa (7,4 kW frente a 11/22 kW según el tiempo de presencia). freshmile.com. ↩
  3. Qualifelec, Obligación de cualificación IRVE por encima de 3,7 kW (decreto n.º 2017-26 de 12 de enero de 2017). qualifelec.fr. ↩
  4. AMPECO, Gestión dinámica de la carga (DLM) basada en la norma OCPP: priorización y desconexión de cargas. ampeco.com. ↩
  5. Recharge+, OCPP: protocolo open source de comunicación entre puntos de recarga y software de gestión. rechargeplus.fr. ↩
  6. IZI by EDF, Norma IEC 15118: comunicación punto/vehículo, Plug & Charge y V2G. izi-by-edf.fr. ↩
  7. Service-Public.gouv.fr (entreprendre), Infraestructuras obligatorias de recarga de vehículos eléctricos: preequipamiento de aparcamientos con más de 10 plazas (LOM). entreprendre.service-public.gouv.fr. ↩
  8. Les Énergies Renouvelables, Tarifa de la recarga: domicilio (~0,19 €/kWh) frente a red pública (0,35–0,60 €/kWh), IVA del 5,5 %. les-energies-renouvelables.eu. ↩

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